BANGKOK Gems and Jewelry Fair

El pasado mes de febrero tuvo lugar la edición número 49 de la feria de piedras y joyería de Bangkok, y como este que ecribe ya estaba por allí dando cambayás, pues allá que fuimos a darnos una, dos y hasta tres vueltecitas.

Esta feria -aparte de inmensa- te da la impresión de ser más bien como de “genéricos”, como para venir principalmente a abastecerse de materia prima -entiéndase sobre todo piedra de color, también en bruto-, contactar con proveedores y/o fabricantes OEM también “genéricos”… no había marcas de joyería conocidas -al menos internacionalmente-, y la relojería es totalmente inexistente.

La parte dedicada a herramientas, maquinaria y afines era bastante amplia y surtida, con especial presencia de todo lo relacionado con la gemología y la lapidación, como no podía ser de otro modo en Bangkok. De todas maneras, dejando aparte esto de la gemología y la lapidación, las “Maquinaria y Afines” de Iberjoya en sus buenos tiempos no tendrían nada que envidiar, tanto en oferta como en público.

En cuanto al número de visitantes profesionales y todo eso, pues ni lo sé ni lo he buscado o preguntado. La feria se veía algo tranquila en las zonas digamos más de joyería de marca acabada. En cambio estaba bastante animada por gran parte de los stands dedicados a la pedrería, en la zona de equipamientos y afines, y como no, por algún que otro stand de joyería genérica china, sobre todo de plata con circonita y piedra sintética.

En cuanto a los expositores, había muchos y muy variados, pero tampoco los conté. Sí me fijé en que los pasillos eran más estrechos que los de las últimas ediciones de Iberjoya.

Pues aparte de alguna que otra anécdota, como cuando le pregunté a una expositora que de qué materiales estaban compuestos unos dobletes en talla cabujón que tenían a la venta, y más o menos me vino a contestar que de lo que yo quisiera imaginar (it’s up to you), no se me ocurre mucho más que contar. Eso sí, había aunténticas preciosidades (a piedras me refiero), y aunque no compré todo lo que me hubiese gustado, acabé comprando más de lo que tenía pensado.

 

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BANGKOK, ciudad de ángeles

Parque al sur de Sathorn Road
Parque al sur de Sathorn Road

Y ciudad de las gemas, y como muchas otras grandes ciudades a lo largo del mundo, Bangkok también ha sido descrita como la ciudad que nunca duerme. Afortunadamente, al sur de Sathorn Road -por donde estuve alojándome mis cinco semanas en Bangkok- las gentes y los negocios tenían la sana costumbre de descansar por las noches, y a espaldas de mi apartamento se encontraban el cementerio musulmán y un inmenso cementerio chino donde el personal, en su gran mayoría, ya descansaba eternamente.

Torre Norte del Jewelry Trace Center, vista desde Surasak Rd.

De la tranquilidad nocturna al sur de Sathorn a la vorágine diurna del Jewelry Trade Centre (JTC) apenas hay diez minutos a pie, de los cuales cinco ya casi son suficientes para estar empapado en sudor y hacerte pensar en dar la vuetla y en volverte a duchar. Aunque de haber cedido a ese primer impulso, todo mi tiempo en la capital del Reino de Tailandia se habría consumido en un bucle continuo de cortas idas y venidas desde y hacia mi alojamiento, lo que hubiese sido una lástima en una ciudad en la que hay tanto que ver.

La Silom Galleria ocupa las primeras plantas del complejo del Jewelry Trade Center: repleta de negocios en su mayoría también abiertos al público minorista.

El Jewelry Trade Center de Bangkok es la mayor concentración permanente de negocios relacionados con la joyería y las gemas que yo he visto en mi vida: fabricantes, pedreros, joyerías, empresas mineras, despachos de brokers, laboratorio y escuelas de gemología… y así hasta llenar sus cincuenta y tantas plantas. Y esos ascensores que suben y bajan tan rápido que taponan los oidos de los que vivimos más a ras de suelo. Ascensores unas veces silenciosos, otras llenos de conversaciones en idiomas de lo más variado (inglés, tailandés, hindi, birmano, mandarín, francés, ruso, cantonés…), pero en todo ese tiempo ni una sola conversación en castellano, aparte de mi propio pensamiento. Ascensores también, sobre todo temprano al entrar a trabajar y en el descanso del mediodía, repletos de personal -sobre todo mujeres- portando las por todas partes visibles bolsitas de plástico en las que llevan el desayuno o el almuerzo recién cocinados y comprados en cualquiera de los puestos de comida callejeros que están por toda la ciudad y que llenan Bangkok de infinidad de aromas, aromas en continua lucha con el olor de un tráfico rodado en estado de atasco casi perfecto y continuo, por no hablar del olor de sus aguas estancadas.

En bruto o tallado, mucho donde elegir

El Jewelry Trade Center buye de actividad, aunque al hablar con los lugareños te comentan que la cosa va un poquito más lenta, básicamente por nuestra culpa -!ay esa Europa, sobre todo esta España!- pero aun así la mayoría de los negocios se recuperaron hace tiempo de esta crisis que ahora se ha encallecido en Europa: los chinos compran mucho, ya no somos tan necesarios.