Zafiros Tanusorn

Por las entradas anteriores, parece que tengo obsesión con los rubíes, y con los tratamientos de los cuales son objeto. Bueno, los rubíes suelen ser muy bonitos, y en cuanto a los tratamientos, todos podemos mejorar un poquito con algo de ayuda, ¿o no? Pero hoy quiero hablar algo sobre los primos de los rubíes, los zafiros, y más concretamente sobre…

Zafiros Tanusorn. ¿Y qué carajo es esto? Zafiros los hay de diversos colores (zafiros amarillos, zafiros padparadcha [naranja asalmonado], zafiros verdes, etc. Pero cuando usamos la palabra “zafiro” a secas, nos referimos a zafiros azules: seguramente azul es el primer color que nos viene a la mente cuando nos hablan de zafiros.

Pues los zafiros también son objeto de diversos tratamientos para intensificar o cambiar su color, y para mejorar su transparencia. Y vuelvo a decir que ésto para mí es una buena noticia, siempre y cuando nos digan con claridad qué estamos comprando.

A ver, Fernando, no te pierdas. Zafiros Tanusorn. Son zafiros “azules” que según salen en bruto de la mina no poseen un buen “azul” –además de tener algunas fisuras-, pero que una vez sometidos a un tratamiento parecido al de los rubíes con vidrio de plomo, y una vez tallados, adquieren ese aspecto que todos esperan de una zafiro.

La diferencia es que, si bien en los rubíes sólo se usaba vidrio de plomo sin más, en estos zafiros Tanusorn al vidrio se le añade algún “ingrediente” con alto contenido en cobalto,  siendo este elemento el responsable del fuerte color azul que finalmente adquieren.

¿Y cómo sabemos si ese zafiro, azul, hermoso, que tenemos en nuestras manos es un Tanusorn o no? Los que además de saber algo sobre piedras y gemología tengan a mano un espectroscopio (1), podrían observar que el Tanusorn da un espectro más de vidrio azul o espinela sintética (por el alto contenido de cobalto). Y los que ni sepamos mucho ni tengamos a mano un cacharro de esos, tendremos que confiar que quien nos esté vendiendo una pieza de joyería con uno o varios zafiros Tanusorn montados, pues nos lo diga.

Un saludo, y hasta la próxima.

(1) El espectroscopio es uno de los varios instrumentos usados en laboratorios gemológicos para determinar la naturaleza y posibles tratamientos de las gemas.

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Rubíes estrella tratados con vidrio de plomo

Basándome en un estudio publicado por el Gemological Institute of America en Bangkok (GIA Thailand), voy a expresar lo que opino sobre estos nuevos rubíes estrella que estarán muy pronto en el mercado.
¿Qué es un rubí estrella? Algunos rubíes poseen en su interior una gran cantidad de minúsculas inclusiones –como infinidad de mineralitos en su interior- que provocan un efecto óptico llamado asterismo. Esto es, como una estrella de seis puntas –doce en algunos casos- de luz blanca sobre toda la superficie de la piedra. Para llevar este efecto a su máximo potencial, la piedra ha de estar tallada en cabujón.
El rubí estrella es una piedra que me encanta. Esas líneas de luz cruzadas flotando justo debajo de la superficie pulida, esa sensación de belleza líquida.
En mi opinión, si debido a este tratamiento aumenta la oferta y bajan los precios de estas gemas, más personas tendremos la oportunidad de poseer y disfrutar de ellas. Eso es bueno, y mucho, siempre y cuando nos informen y nos cobren conforme a lo que estamos comprando: una gema de origen natural, que si bien en estado original no era muy atractiva, tras una pequeña “ayudita”  luce hermosa.
Identificar este tratamiento en estas piedras pinta algo difícil. Los rubíes estrella, siempre tallados en cabujón, por naturaleza son más opacos y lechosos –por todos esos “mineralitos” en su interior-, lo cual hace que todas las pistas que deja el vidrio de plomo, como burbujitas en el interior de la gema, sean muy difíciles de observar con una lupa 10x en situaciones normales de iluminación, como en una joyería, o por qué no, en un callejón de Bangkok, si somos de naturaleza más temeraria y aventurera.
En cuanto al uso y posibles reparaciones de joyería que monte rubíes estrella tratados con vidrio, pues los mismos que ya comenté en otros posts sobre este tipo de tratamiento en esta misma Categoría. Un saludo.
La fotografía muestra parte de los rubés sobre los que se realizó un estudio gemológico.  www.fieldgemology.org  www.giathai.net

Rubíes tratados con vidrio de plomo. Lead-glass treated rubies.

RUBÍES TRATADOS CON VIDRIO DE PLOMO, CUIDADO CON EL ÁCIDO DEL BLANQUIMENTO.

Desde hace algunos años están pululando por el mercado rubíes tratados con vidrio de plomo, un material que, al rellenar las fisuras del material bruto original, ayuda a dar unos productos finales tallados que dan la cara estupendamente. El truco reside en el hecho de que este vidrio de plomo presenta un índice de refracción muy similar al del rubí natural, de ahí la dificultad de identificar este tipo de piedras a simple vista -incluso con lupa de 10x-, pues la luz incidente se refleja de manera muy similar tanto en la parte de la piedra que es rubí como el las partes rellenas con vidrio de plomo.

Mucho cuidado en el taller a la hora de trabajar piezas de joyería que lleven engastadas este tipo de rubíes: EL BLANQUIMENTO PUEDE ATACAR EL MATERIAL DE RELLENO, lo que nos dejaría como unas rayitas blancas allí donde las fisuras rellenas de vidrio de plomo alcanzan la superficie, resultado de que el ácido se ha comido parte del relleno. Incluso la lejía, un spray limpia hornos o simple jugo de limón podrían atacar este tipo de vidrio. Ni te cuento lo que pasaría en sosa cáustica. Sin embargo pueden soportar el calor de manera más o menos aceptable, pues es a partir de los 600ºC cuando este vidrio de relleno empezaría a fundirse –al menos en los ejemplares testados por el GIA (Gemological Institute of America).

pic1 gemselect.com
pic2 gemselect.com
pic3 agta

En la foto pic3 la verdad es que parece que se han pasado un poquito con el ácido, pero bueno, de eso se trataba el experimento: someter a prueba este tipo de tratamiento.

Por lo tanto, podemos engastarlos sin problemas, pueden soportar un fuego rápido –que no lleguen a 600ºC- , limpiarlos bajo el vaporizador o en el ultrasonidos, pero no podríamos echar la pieza al blanquimento después de soldar,  o sea que, o protegemos bien la pieza para que no se nos oxide, o a desmontar la piedra.

Y a todo esto, ¿cómo sabemos si el rubí que tenemos entre manos es uno de estos? Pues la cosa tiene cierta tela, pero eso lo dejaré para la próxima entrada del blog.

Fernando F. Escudero, gem setter, gemologist IGE (Spanish Gemological Institute)

The  pictures 1 and 2  show a lead-glass treated ruby. The third ugly picture shows another lead-glass treated ruby once it has been subjected to an intense acid attack.  The purpose of this relatively new treatment -2004 first noticed on gem markets- is to enhance clarity in very low grade and fractured rough by means of filling fractures with a high lead content glass material. The final result is as good looking as the first two pics let us see.

Why lead-glass? Because its refractive index is very similar to that of ruby, making it very difficult for the naked eye to distinguish the glass-filled fractures reaching the surface of the stone.

At the workbench, these stones pose a great problem: PICKLING SOLUTIONS ATTACK THE LEAD-GLASS FILLER. Even household products such as oven-cleaning spray, bleach or even lemon juice can somehow etch the glass filler. Conversely, they are not a problem for the gem setter, nor for the benchjeweler, since the glass-filling material can withstand up to 600ºC before starting to flow. So, for instance, resizing a ring with one of these stones, if done with due normal care, should present no problem. The problem might come later at the pickle, so if we can’t prevent the piece from getting oxidized while soldering, we better off removing the stone.

But how can we tell if that gorgeuos ruby mounted on that ring we have been called upon to resize is one of these or not? That’s the million dollar question. I’ll leave that for a coming post.

(Pictures from Gemselect.com y AGTA)

Rubíes-vidrio de plomo 2. Lead-glass rubies 2.

Para saber si el rubí que tenemos entre manos está tratado de esta manera, necesitamos saber qué buscar, y experiencia en saber encontrarlo.  Aparte, disponer de una lupa binocular de al menos 20x sería de gran ayuda, aunque un gemólogo experimentado, con una lupa de mano 10x se bastaría.

Qué buscar:

  • posible diferenciación entre el rubí y el material de relleno mediante visión aumentada, pic1.
  • burbujas de gas atrapado en el vidrio de relleno, pic2 y pic3 (esas “bolitas” negras, algunas como con un puntito de luz).
  • reflejos como azulados y anaranjados según giramos la piedra bajo una luz (efecto flash), pic2 y pic3.

pic 1

pic 2

pic 3

Para ser capaz de ver todo eso hace falata cierta práctica, equipo (no mucho) y desarrollar un poco el ojo. Si el relleno es exagerado,  con una lupa de mano 10x podríamos observarlo, o sea, que si a cada piedra que pasa por nuestras manos le dedicásemos unos segundos con la 10x (algo que debería hacer todo buen engastador que se precie), no solo aprenderíamos bastante, sino que hasta podríamos ahorrarnos algún disgusto. Un saludo.

Fernando F. Escudero, gem & diamond setter, Gemologist.

In order to know if that ruby on the ring we’ve got to resize has been treated this way, we need to know what to look for, and of course, the ability and experience to be able to find it. To have some magnification handy would be more than good, but practice and a 10x loupe could do.

what to look for:

  • over the surface of the stone, differences in aspect and luster between true ruby and glass, pic1 above.
  • gas bubbles trapped in the hardenned glass filler, pic2 and pic3 (those tiny black spots, some of them with a little sparkle within).
  • a bluish-yellowish hue within the glass filler as we rotate the stone under a light source, pic2 and pic3 (flash effect).

All of the above is much easier said than done, but knowing what to look for, the rest is a question of practice  and willingnes to devote a few seconds to examine -and apreciate-  each stone we are handed over to set or whatever. This practice, done consistently, could also spare us from some hidden trouble down the road. See you next time.

Pictures by IGE and LFG