Polvo eres y en diamante te convertirás

Diamantes creados en laboratorio a partir de cabello humano. Diamantes sintéticos tamaño gema hace tiempo que se están obteniendo, y el que algunas empresas aseguren que pueden sintetizarlos a partir de restos biológicos tampoco es nuevo.

Lo que me sorprendió hace algunas semanas, en un programa de televisión – Rec Cuatro – sobre el negocio funerario, es comprobar que estos diamantes también se comercializan a través de funerarias; ante la escasa cantidad de trabajo que ofrecen las joyerías tradicionales últimamente, esto de las funerarias podría ser un nuevo sector donde ofrecer mis servicios, fíjate tú.

La síntesis del diamante hace mucho que dejó de ser un secreto. Tranquilas, no pienso aburridos con demasiadas tecnicidades. Lo único que hay que saber que la materia prima de la que están hechos los diamantes -naturales y sintéticos- es el carbono, pues el diamante no es otra cosa que carbono puro cristalizado.

El giro que dan estas empresas consiste en vendernos que son capaces de extraer el carbono que hay en determinados restos biológicos pertenecientes a nuestros seres queridos,  a nuestras mascotas, o pertenecientes a quién o a lo que sea, y a partir de ese carbono elaborar diamantes gema que ayuden a mantener en nuestra memoria a esos seres que son o fueron especiales para nosotros.

A partir de ahora, cada vez que visite a mi peluquero, le pediré que antes de empezar a meter la tijera, limpie bien el suelo de cualquier resto de cabellera de clientes anteriores, pues pienso llevarme mis pelos después, sólo los míos. Así, corte tras corte, me haré con una buena cantidad de este potencialmente preciado material. Potencialmente preciado siempre y cuando mi futura viuda ordenase a una de esas compañías extraer de él la cantidad de carbono necesaria -un mol*, medio mol, cuarto y mitad, no sé- para elaborar uno de esos diamantes que siempre le recordase a mí.

Desde la urna de mis cenizas básicamente se me plantearían dos cuestiones:

  1. La compañía elegida por mi viuda para convertirme en diamante, ¿realmente llevaría a cabo todo el laborioso y costoso proceso de extraer parte del carbono presente en las moléculas que forman mi cabello, o simplemente tiraría de carbono o diamantes en stock?
  2. Si es verdad eso de que la materia ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, ¿podría considerar al carbono que ha estado presente en mi pelo como realmente mío? Puede que durante un periodo de tiempo formase parte de mi persona, pero antes, no sé, quizás era parte de la jibia de uno de aquellos chopitos que me comí en Torremolinos el verano pasado, o parte del dióxido de carbono que respiro a diario en mi ciudad, que a su vez viene del carbono presente en el petróleo refinado y consumido por vehículos motorizados, petróleo que a su vez contiene carbono de seres que existieron hace millones de años. ¡Toda la rueda de la vida en un diamante!

*Un mol de carbono (C) vienen a ser unos 12 gramos.

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Pandora, Chamilia.

Empresas como Pandora o Chamilia han roto lo que desde mi punto de vista ha caracterizado al mundo de la joyería durante mucho, mucho tiempo: falta de innovación a la hora de hacer atractivos y alcalzables sus productos. O sea, marketing.

Dos tendencias han marcado el sector joyero en estos últimos años de crisis:

  • el espectacular auge de la joyería modular a base de cuentas y abalorios, con su atractivo mensaje comercial de “eres tú quien creas tus propias joyas”;
  • el también espectacular auge de los compra-venta de oro casi a nivel planetario.

La primera tendencia es creativa. El cliente crea sus propias piezas  -pulseras, colgantes, pendientes, etc-,  a partir de una amplia oferta de cuentas y abalorios, oferta que cubre todo tipo de diseños, materiales y precios, y donde empresas jóvenes como Pandora y Chamilia lideran el mercado.

La segunda no puede ser más destructiva. Aprovechando la penuria económica de muchas familias y los elevados precios del oro -debido a razones puramente especulativas-, infinidad de negocios de compra-venta de oro nos invitan a cambiar nuestras antes preciadas joyas por unos cuantos euros, euros que en muchas ocasiones pueden suponer la diferencia entre llegar o no llegar a fin de mes.

Está claro que hay una clara demanda de oro de inversión, y alrededor de esa demanda es natural que se articule todo un “subsector” para satisfacerla. Pero también da alegría ver que en tiempos áridos como estos, todavía hay personas y empresas que optan por lo más dificil: seguir creando.

Companies like Pandora or Chamilia have set themselves apart from the stalemate that reigns the jewellry industry regarding marketing: to make its products atractive and affordable for the buying public.

Two trends are cleary visible in the jewellery-gold industry right now:

  • The raise of the concept of modular jewellery, with its marketing message “you make your very own jewellery”.
  • A new gold fever that has spread almost all over the world.

The first trend is a creative one. The end customer can choose from a wide variety of beads and chamrs to customize and make unique bracelets, pendants, etc, for themselves. Relatively new companies such as Pandora and Chamilia lead the market.

The sencond trend couldn`t be more destructive. Thousands of business, taking advantage of the constrains this economic crisis has put upon many families, ask us to exchange our jewellry for a bunch of cash that could help us make ends meet.

A whole industry has evolved almost from scratch to keep feeding this “gold fever” prompted by financial speculation, not by real production. But it is good to see that even in this harsh times some people, some companies, keep creating new concepts and new things. Thanks.