IDAR-OBERSTEIN, parada y fonda

Un alto en el camino de vuelta a casa para conocer Idar y Oberstein. Alojado en el hotel “Piedra Preciosa”, que se encuentra cercano a la pensión “Amatista” (no podría ser de otro modo en este lugar). Hablando con algunos lugareños, parece que esta ciudad ha conocido tiempos mejores.

Edificio que alberga la bolsa de diamantes y piedras preciosas.

Y después de este detour, ya solo esperamos llegar a casa.

ZULTANITA, O MÁS BIEN SULTANITA?

De vez en cuando llegan a mis manos algunas piedras realmente fuera de lo común, desconocidas -por lo menos por estos pagos-. En esas ocasiones, uno, antes de engastar,  se para y observa -y disfruta-. No sabes muy bien a qué material te enfrentas, qué dureza, qué tenacidad posee, si le atacarán las sales y vibraciones del limpiador de ultrasonidos.

Para más inri, el cliente no te da ninguna pista, solo que la compró uno de sus clientes en no sé dónde, por un pastón,  que la piedra en cuestión se llama sultana o algo así, y que la esposa de su cliente está enamorada de ella porque cambia de color según la mires por el día o por la noche.

¿Sultana? ¿Cambia de color?  Bueno, por algo se empieza.

La piedra es realmente preciosa, de un verde con toques pardos, bastante pleocroica (esto es, que la piedra o partes de la piedra se ven de distinto color cuando la giras), y es cierto, cambia de color: ese verde-pardo a luz día y de un rojizo pardo bajo luz incandescente. Algún granate con cambio de color de esos que surgen por ahí de vez en cuando no puede ser, pues un granate, aunque pueda tener cambio de color, nunca tendrá pleocroismo. Andalucita, a la que se da un aire, tampoco puede ser, pues la andalucita, sí, es pleocroica, pero no tiene esa capacidad de cambiar de color según el tipo de luz que la ilumine. ¿Será algún tipo de crisoberilo-alejandrita? Sí, yo creo que sí.

Cuatro vistas de una misma gema similar a la que me entró. Empezando por la izqd: a luz día; de día en interiior; luz incandescente; mezcla de luz día e incandescente. http://www.zultanite.com

Pues no. Al examinarla con la lupa 10x obsevo una birrefringencia exagerada: mirando desde arriba, las aristas de la parte de abajo se ven como borrosas, casi dobles. Un crisoberilo, del tipo que sea, no posee una birrefringencia tan alta. Pues nada, al refractómetro, a ver qué índices me da.

Efectivamente, la birrefringencia es elevadísima, y los índices de refracción no me suenan de ninguna gema más o menos conocida. Pues a tirar de libros, manuales e Internet.

Y ahí está. DIÁSPORO. ¡Es verdad! Cuando estudiaba nos hablaron de una variedad gema, con cambio de color, que se comercializaba bajo el nombre de Zultanite. Claro, de ahí lo de sultana o algo así que me decía aquel. Leo que no es una piedra demasiado dura (tiene menor dureza que el cuarzo) y que es bastante delicada, con lo que habrá que gastar ración extra de cuidado al engastarla; y de limpiar la pieza en el ultrasonidos o bajo el vapor, ni hablar.

Magnífico especímen de cristal de diàsporo en bruto

Se ha engastado la Zultanite (Zultanita o Sultanita) en un chatón cerrado de oro amarillo sobre un cuerpo de sortija de oro blanco. El resultado es una joya preciosa. Pero me doy cuenta de una cosa: si bien un engaste en chatón es el más apropiado para montar una piedra frágil en un anillo, en este caso concreto el fuerte pleocroismo de la Zultanita se ve algo disminuido, quizás por la menor entrada de luz, o que esta entra solo por la parte de arriba. Si se da una próxima ocasión, habrá que pensarse mejor la elección y el diseño del tipo de engaste, y así llegar a un buen equilibrio entre belleza y seguridad.

Para más información sobre esta hermosa gema ir a www.zultanite.com

Os deseo un Feliz 2011.

Un abrazo

ESPINELA, LA GRAN DESCONOCIDA

(English) La espinela es una gema hermosa,  de gran dureza y durabilidad, pero por alguna razón siempre ha permanecido en la sombra o en la trastienda del comercio de gemas.  El hecho de que suela aparecer en los mismos yacimientos que rubíes y zafiros, y que a veces se haya confundido con éstos, puede haber contribuido a esa fama de segundona.

También hay que decir que el nombre de la espinela desde hace ya muchos años viene asociado a un producto de síntesis muy barato llamado espinela sintética, con el que se imita casi todo tipo de gemas naturales. Se puede decir que la “mala fama” del producto sintético ha ensuciado la legitimidad y buen nombre de la espinela natural.

Espinela roja. Gemselect.com

Una buena espinela roja, como la de la foto, es más rara de encontrar que un rubí de iguales características de pureza y color, y aún así es muchísimo más barata. Además hay que decir que hasta el día de hoy no se conoce ningún tratamiento que mejore el color y la pureza de la espinela, por lo que todas las variedades de color en las que se presenta son absolutamente naturales, sin ningún tratamiento: además de hermosa, la espinela es indomable.

Espinela azul. Gemselect.com

¿Y por qué una gema de tan extraordinarias características no se encuentra con facilidad en el mercado? Yo creo que en primer lugar es por lo que hablamos antes de la mala fama que le ha traído ese producto sintético que lleva su mismo nombre, que hace que el nombre de espinela rechine un poco en la mente de muchos diseñadores y joyeros.  En segundo lugar, la oferta y disponibilidad de esta gema en sus mejores colores -rojos intensos, azules intensos, rosas intensos con un toque de fuego anaranjado- no es del todo abundante y regular en yacimientos y mercados primarios, y otras variedades de color más comunes  – tonos morados-violetas principalmente- tienen alternativas más baratas, como puedan ser turmalinas de similar color.

Lote de espinelas, 2,87 quilates. Gemselect.com

Si bien la espinela en sus mejores calidades no es una gema que un fabricante de joyería pueda considerar a la hora de fabricar y comercializar series algo grandes de joyería -debido precisamente a esa falta de regularidad en su disponibilidad y a que no se conocen tratamientos que puedan homogeneizar su color-, sí es una piedra que podrían considerar  diseñadores y joyeros independientes como alternativa bastante más económica  -y en muchos casos bastante más hermosa- al rubí y al zafiro a la hora de plantearse piezas únicas o series pequeñas que incluyan hermosas gemas naturales.

 

LA COSA FUE DE DIAMANTES

Estos tiempos en los que la carga de trabajo no desborda precisamente, presentan, para el que quiera y pueda, una buena oportunidad de ponerse al día y adquirir nuevos conocimientos que puedan ser útiles para cuando esta cosa de la economía levante el vuelo.

Y como a mí lo que realmente me gusta es esto de la joyería y las piedras, pues otra vez para el IGE&Minas (Instituto Gemológico Español-Escuela de Minas), esta vez a realizar el curso de Experto en Graduación del Diamante, con miras a la obtención del título de Tasador de Joyas. Tras ocho días realmente intensos de no parar de ver diamantes y más diamantes, y tras superar con éxito un exámen práctico final, puedo decir que ahora sé algo más sobre esta gema y su negocio.

Aula de Diamante en el IGE&Minas.

Aprovecho esta entrada en el blog para dar las gracias a Juan S. Cózar, Director del Laboratorio de Análisis y Certificación de Gemas del IGE&Minas, por su rigor metodológico en la graduación de diamantes individuales conforme a las normas GIA y CIBJO  – rigor quizás algo “riguroso” para alguién más de taller y de calle como yo-  y por sus recomendaciones sobre lugares en los que a precios razonables todavía se puede disfrutar de una buena comida en Madrid.

La parte más práctica, más de día a día como es la graduación y selección de diamantes por lotes, corrió a cargo de José Luis Ludeña, químico y gemólogo, pero más importante aún, joyero profesional y todo un zorro del del desierto en esto del negocio del diamante; sólo su concepto de “vida” de una piedra, y saber captarlo intuitivamente, rápido, sin pensar, a la hora de comprar, bien vale el precio del curso. Gracias José Luis.

También quiero dar las gracias a Amparo Moyano, mi profesora en segundo de gemología allá por el 2009, pues una vez que hube finalizado el curso del diamante puso a mi disposición una extensa gama de piedras y el aula-laboratorio gemológico del IGE&Minas, para así poder dedicar dos intensas mañanas a prácticas de laboratorio e identificación de gemas y tratamientos: todo un disfrute.

Aula-laboratorio del IGE&Minas.

APRECIANDO LAS PIEDRAS DE COLOR (6)

Esta ya va a ser la última entrada de las dedicadas a recordar cómo mirar y cómo apreciar una gema de color. Vamos a hablar sobre el peso-tamaño de las gemas.

Balanza de precisión para gemas y minerales.

Peso

Es la característica más fácilmente medible, y no suele dar pie a discusiones a la hora de comprar o vender piedras. La unidad de medida para el peso de las gemas es el quilate, que equivale a o,2 gramos, o lo que es lo mismo, en un gramo entran 5 quilates  (el concepto de quilate usado en gemología no tiene nada que ver con el usado para expresar la pureza de las aleaciones de oro en joyería).

Sabiendo el peso en quilates de una gema, si queremos averiguar su equivalente en gramos, solo tenemos que dividir el peso en quilates entre 5. Así, una gema que pese 1,5 quilates pesará 0,3 gramos; una que pese 2 quilates, pesará 0,4 gramos; 0,5 quilates, 0,1 gramos; 5 quilates, 1 gramo.

El precio de una gema es determinado por las características intrínsecas de buen color, pureza y buena talla de esta. Y ese precio o valor se traducirá en una determinada cantidad de dinero por cada quilate que pese esa gema. ( Hemos dejado fuera factores de oferta y demanda, que por supuesto influyen y mucho en el precio).

Pero hay que decir que el tamaño o peso de una piedra también influye en el precio por quilate para una determinada calidad de gema. Por ejemplo, si una tanzanita de 1 quilate cuesta, digamos, 275€, otra tanzanita de igual calidad pero que pese 2 quilates no cuesta justo el doble, sino que se puede ir perfectamente a los 750€ (375€/quilate). Esto es porque piedras de calidad gema, si ya de por sí son más bien escasas en la Naturaleza, cuanto más grandes más escasas aún.

Cristales en bruto de tanzanita -por seguir con el ejemplo anterior- de los que se pueda obtener de cada uno una tanzanita de 1 quilate (una vez tallada) habrá, no sé,  determinado número. Pero cristales en bruto de los que de cada uno se pueda obtener finalmente una tanzanita de 2 quilates, habrá muchísimos menos. Y para conseguir tanzanitas de 3 quilates, muchísimos menos aún. Y así sucesivamente. De ahí que el precio por quilate de gemas grandes sea más elevado que el precio por quilate de gemas más pequeñas, y viceversa.

Balanza de muchísima precisión para gemas y diamantes.

También puede haber importantes variaciones de precio entre gemas que pesan casi lo mismo, pero que sus diferencias de peso están a un lado y otro de determinadas medidas de peso. Vamos con ejemplos. Un zafiro que pese 0,99 quilates costará menos que uno que pese 1’05 quilates. Su diferencia de tamaño es imperceptible, pero se mueven en esa barrera “psicológica” de 1 quilate: el primero pesa un pelín menos de un quilate, y por eso se valora menos que uno que pese justo 1 quilate o un poquito más. Similares “saltos psicológicos” de precio los encontramos en la barrera de los 2, 5, 10, 20, 50, 100 quilates. Cosas del mercado.

Y hasta aquí toda esta serie de seis entradas. No pensé que fueran a ser tantas, pero es que el tema ha ido estirandose. Se han quedado muchísimas cosas fuera, y muy interesantes. Si éste que escribe tuviese los conocimientos y el tiempo necesario para abordarlas todas, lo haría encantado. Espero que os haya sido de utilidad.

Un saludo

El engastador que amaba las Piedras

APRECIANDO LAS PIEDRAS DE COLOR (5)

Seguimos con los tipos de talla más comunes.

BAGUETTE

Ametrino en talla baguette.

Talla de contorno rectangular alargado. Esas esquinas vivas en ángulo recto siempre imponen algo de respeto a los engastadores, pero con cuidado y habilidad, casi todo se puede engastar sobre o en una joya. Si queremos lucir una gema con esta talla en una sortija, sería muy recomendable que el tipo de engaste elegido protegiera las esquinas vivas de los impactos o abrasiones que anillos y sortijas pueden sufrir. En pendientes y colgantes, la protección de la gema no pesa a la hora del diseño de la joya y de la elección  del tipo de engaste;  pendientes y colgantes -también broches, pines, gargantillas- no tienen prácticamente riesgo de golpearse contra otros objetos a la hora de ser usados ( se supone).

CUADRADA

Apatito talla cuadrada en galería.

Todo lo que hemos comentado sobre la talla baguette se aplicaría a esta otra talla, más aún en la piedra de la foto, un apatito, piedra realmente delicada, casi siempre tallada para colección, no para ser montada en joyería.

TRILLION

Cuarzo citrino talla trillion.

La talla trillion es como una talla triangular pero con los lados ligeramente abombados. Como toda talla que posee esquinas en punta, se tiene especial cuidado en su engaste.

CABUJÓN

Granate espesatina en cabujón.

Las tallas en cabujón se suelen usar para piedras que no posen gran transparencia, que son más bien translúcidas o incluso opacas, ya sea esto por su propia naturaleza o porque tienen muchas inclusiones e imperfecciones en su interior, como es el caso del granate de la foto.

Pero hay algunas gemas que por poseer ciertas características internas, si son talladas en  cabujón la luz puede jugar con ellas creando bonitos efectos ópticos, como esas línes que forman como una estrella en el cuarzo rosa y en el rubí que vemos en estas fotos.

Cuarzo rosa estrella.
Rubí estrella.

PERILLA

Dos rubies en talla perilla.

Este tipo de talla, junto con la oval, corazón y marquise -que veremos en un momento- se las considera derivadas de la talla redonda o brillante: una misma manera de combinar las facetas que conforman la parte superior o corona de la gema, pero adaptándolas a los diferentes contornos.

Otra talla con un vértice vivo, por lo tanto, a la hora de engastarla, se evita ejercer cualquier tipo de presión sobre la punta.

MARQUISE

Granate con cambio de color en talla marquise.

La foto superior representa una misma gema, no dos -curioso-. Arriba es como se ve a la luz del día, y abajo cuando es iluminada con luz incandescente; sorpresas que nos dan algunas gemas.

La talla en marquise, junto con la perilla, suelen ser algo menos apreciadas que el resto de tallas, lo que implicaría un precio algo más bajo que piedras de igual peso y calidad talladas en oval, por ejemplo. Se dice que la talla en marquise y perilla permiten un mejor aprovechamiento del material en bruto, de ahí esa “devaluación”. No sé, eso es lo que dicen los que entienden.

OTRAS TALLAS

Hasta ahora he hablado un poco sobre las tallas más comunes en el mercado, pero las hay de casi todos los tipos, formas y contornos imaginables por el tallador/diseñador. Hablando de talladores, o más bien habría que decir lapidarios, hace muchos años captó mi atención Bernard Munsteiner, un lapidario alemán y un pedazo de artista. La de abajo es solo una muestra de las maravillas que salen de la casa Munsteiner.

Aguamarina con una talla realmente innovadora.

APRECIANDO LAS PIEDRAS DE COLOR (4)

Vamos con algunas de las formas en que las gemas son talladas.

OVAL

Espinela natural talla oval.

Es una talla muy común en todo tipo de gemas de color, pues suele permitir un buen aprovechamiento de material en bruto.  Siempre y cuando reúna los ángulos de talla correctos -que comentamos en la última entrada- será una talla perfecta. Por su contorno suave y curvado –no presenta esquinas puntiagudas– se adapta a casi todo tipo de engastes: en garra; en chatón o boquilla; medio chatón, etc.

COJÍN (CUSHION)

Esfena en talla cojín.

Este tipo de talla se caracteriza por un contorno tirando a cuadrado o rectangular, pero con esquinas redondeadas y lados ligeramente curvados, atonelados. Debido a ese contorno suave, sin esquinas vivas, tampoco suele presentar mayores problemas en su engastado. La talla cojín, junto con la oval, son las más comunes en piedras de color naturales.

REDONDA

Cuarzo Citrino en talla redonda.

La talla redonda no suele ser muy común en piedras de color. En gemas de cierto valor, como puedan ser un buen rubí o un buen zafiro, un ejemplar tallado en redondo se puede valorar entre un 10 y un 20% que uno de igual peso y calidad pero tallado en oval; cosas del mercado.

ESMERALDA

Esmeralda en talla esmeralda.

La típica talla de la esmeralda. Otras gemas también son talladas de esta forma, y en gemas de gran valor, aparte de la esmerada, este tipo de talla también puede significar un mayor precio, entre un 10 y un 20% sobre una piedra oval de igual calidad. Se dice que esta talla se desarrolló para facilitar el engastado de la esmeralda, pues la esmeralda, debido a su fragilidad, si fuese tallada con esquinas muy vivas, daría muchos, pero que muchos problemas al engastador.

CORAZÓN

Morganita talla corazón.

Pues otro tipo más de talla. A la hora de adquirir una piedra tallada así, me suelo fijar en la hendidura superior donde se unen los dos hombros -señalada con la flechita-, pues el acabado de la talla en esa parte suele dejar mucho que desear. El engastado de este tipo de talla no suele presentar mayores problemas, salvo por la punta inferior, a la que hay que prestar mucha atención, y sobre la cual no hay que ejercer prácticamente fuerza alguna.

Todavía quedan bastantes tipos de talla comercial, y otros que rozan casi lo escultórico, que me gustaría seguir comentando -y que vosotros y vosotras sigáis leyendo- en próximas entradas. Un saludo.

Fernando

APRECIANDO LAS PIEDRAS DE COLOR (3)

Talla

A pesar de todo lo dicho en las dos entradas anteriores, no hay que olvidar que la belleza de una gema reside fundamentalmente en los ojos que la miran, y ahora que vamos a hablar sobre las distintas formas en que las gemas pueden ser talladas, pues tres cuartos de lo mismos; a algunos nos gustarán más cierto tipo de tallas y a otros, otras.

Vamos a refrescarnos la memoria y ver las distintas partes de una piedra tallada.

El objeto de la talla es que a partir de un cristal natural en bruto, se consiga una gema que luzca lo más bella posible. La belleza de una gema de color depende -además de los ojos que la miran- del color que la luz es capaz de generar cuando pasa a través de ella, y para ello la luz debe realizar un recorrido ideal: tiene que entrar por la parte superior -la corona-, llegar hasta la culata,  reflejarse hasta la pared de enfrente, volver a reflejarse para terminar saliendo de nuevo por la corona. Creo que la foto de abajo lo explica mejor que mis palabras.

La fotografía superior muestra de manera muy clara un haz de luz realizando un recorrido ideal a través de una gema. Las proporciones y ángulos de esta talla son correctos.

Arriba, debido a una culata con poca profundidad, la luz se escapa por debajo directamente, creando ventanas, esto es, que se ve claramente lo que hay debajo, como en esa piedra azul.

Arriba, debido a una culata demasiado profunda, el haz de luz llega a reflejarse a una lado de la culata, pero se escapa por enfrente, dando lugar a extinciones, que son como una especie de manchas oscuras provocadas por la pérdida de la luz por esas zonas. Eso es lo que le ocurre a la piedra azul.

Cada especie de gema necesitará distintos ángulos de talla -culatas más o menos profundas- para que la luz realice ese recorrido ideal. Por citar algún ejemplo, una amatista necesitará mas culata que un peridoto, y éste más culata que un zafiro.

Hasta ahora hemos hablado de la talla y sus ángulos, como viendo la piedra de perfil, igual que en las fotos donde se observa el recorrido del haz de luz. En la siguiente entrada veremos algunas de las formas más comunes de talla -oval, redonda, perilla, etc.- y cómo pueden afectar al valor y a la durabilidad de una gema.

APRECIANDO LAS PIEDRAS DE COLOR (2)

El color en las gemas. Ya dijimos que probablemente el color es la característica más importante en las piedras preciosas de “color”, su mayor virtud. Pero como también nos ocurre a las personas, las virtudes no suelen ser concedidas ni poseídas en su grado máximo.

En muchas gemas se da lo que se llama color zonal, que significa que el color no está distribuido uniformemente por todo el cuerpo de la piedra, sino como a manchas. Cuanto más uniforme sea la cobertura del color por todo el cuerpo de la piedra, mejor.

Foto: Wimon Manorotkul

En el zafiro de arriba se aprecia claramente el color azul como a manchas en el interior de la piedra -justo en el centro, como unos trazos azules inclinados-. Esto afecta a su belleza y a su valor, en negativo, claro. Hay que decir que apreciaremos y juzgaremos el color mirando la piedra desde arriba, que es como normalmente se observan las piedras una vez engastadas en joyería.

¿Y qué factores influyen para que una gema luzca una buena cobertura de color? Es difícil tratar de explicar la calidad del color en las gemas de “color” sin echar mano del resto de las caratcerísticas mencionadas en la entrada anterior: claridad, talla o incluso el tamaño.

Claridad

Cuando hablamos de claridad en las gemas nos referimos a su pureza o limpieza, esto es, la existencia o no de inclusiones en su interior.

¿Y qué son las inclusiones? Dicho de manera rápida, son cosas que hay en el interior de las gemas,  que fundamentalmente van a consistir en cristales de otro tipo o del mismo tipo de mineral al que pertenezca esa gema, fisuras o pequeñas exfoliaciones, huecos en el interior de las gemas que a su vez pueden albergar algún tipo de líquido, de gas, de cristal o las tres cosas a la vez.

De todo puede haber en el interior de una gema. Cuando una joya lleva engastada una hermosa gema natural, también posee el pequeño universo que esa gema lleva dentro.

Foto: Wimon Manorotkul

De estos tres granates espesartina, se ve que el de la derecha alberga gran cantidad de inclusiones que afectan a su transparencia, porque esas inclusiones impiden el paso limpio de la luz.

Pero a veces, en ciertas gemas de color, es deseable que existan cierto tipo de inclusiones,

pequeñas y numerosas, pues van a ayudar a que la luz, al reflejarse y tamizarse a través de ellas, alcance casi todos los rincones de la gema. Este tipo de inclusiones son muy apreciadas, por citar un caso, en el rubí y en el zafiro, pues dan a estas piedras un brillo y un color como aterciopelado. Como las arrugas, las inclusiones también pueden ser bellas.

Las que no resultan tan bellas son las fisuras, pues interrumpen el paso de la luz, y si esas fisuras alcanzan el exterior de la gema, pueden llegar a suponer un serio riesgo de fractura, tanto en el momento del engaste como en el posterior uso de la joya si no son tratadas o mejoradas. Precisamente, una de las primeras entradas en este blog estaban dedicadas a un tratamiento o mejoramiento al que eran sometidos ciertos rubíes con gran número de fisuras.

El comercio del diamante es muy meticuloso con el tema de las inclusiones. En el planeta de las gemas de color no se presta tanta atención al número exacto, tamaño o localización de las inclusiones, sino al aspecto y color general de la gema, y a cómo pueda lucir ésta una vez engastada en una joya.

APRECIANDO LAS PIEDRAS DE COLOR (1)

Esta nueva entrada es la primera de una serie dedicada a intentar conocer más sobre el modo de apreciar las gemas, sobre cómo mirarlas, saber en qué se fija nuestro cerebro cuando está delante de una piedra hermosa, sin decírnoslo, sin dejarnos pensar. Probablemente se fijará en su color, en su pureza, en su tamaño y en su forma. Hoy quiero hablar del color. Pero antes, una breve introducción.

Foto: V. Pardieu/GIA Bangkok. Cristal de Tanzanita.

El diamante es la única gema para la cual existe un sistema más o menos objetivo que realmente ayuda a su clasificación en determinados grados de calidad, y lo que es más importante, ese sistema es aceptado y usado en el comercio de esta gema a nivel mundial.

El comercio de piedras preciosas de color no tiene esa suerte, y las valoraciones suelen ser bastante subjetivas. A pesar de los intentos y sistemas varios que han existido y existen, todavía no hay uno que sea globalmente aceptado en el mercado, lo que implica cierta dificultad cuando toca ponerse de acuerdo sobre la calidad y el precio de una determinada piedra o de un lote de ellas.

Aún así, cualquiera de nosotros, al echarle el ojo a una piedra, sabe decir si lo que tenemos delante es bonito o no, si capta nuestra atención, si nos enamora.

¿Qué pasa en esos momentos por nuestra cabeza? En la del joyero profesional o en la del tratante de piedras, en cuestión de segundos se analizarán los aspectos que comentamos al principio, esto es, el color de esa piedra, la ausencia o exceso de impurezas, la forma o la talla, el tamaño o el peso, y cosas por el estilo. Ellos analizarán cada uno de esos detalles de forma consciente. Nosotros lo haremos de forma inconsciente. Pero al final, con la única ayuda de nuestro gusto, podemos llegar a conclusiones muy similares: ¡caray, qué piedra tan bonita! ¡Ay, qué piedra tan sosa y apagá! Aunque ni siquiera sepamos muy bien de qué gema estamos hablando.

Color

Puede que sea la característica más importante a la hora de que una gema nos guste o no. Al hablar de color se suele diferenciar entre tonalidad, saturación y valor.

Tonalidad. Pues es lo que comúnmente denominamos como el color de la piedra, esto es, roja, verde, azul, etc. Si por ejemplo es verde, nos fijaremos si ese verde tira hacia el azul, o más bien hacia el amarillo, o si es un verde verde. No sé por qué, pero para apreciar ligeros matices de tonalidad, las mujeres suelen tener mejor ojo que los hombres.

Las piedras totalmente blancas o totalmente negras carecen de tonalidad (color), son acromáticas.

Los tonos marrones no son propiamente colores (no los vemos en el arco-iris), sino más bien variaciones del naranja y del amarillo.

Parece que la mayoría de nosotros somos inconscientemente atraídos hacia los rojos, azules y verdes, por eso son siempre tan atractivas las gemas que lucen esos colores, y cuanto más intensos, más atractivas. A mí, las azules y las rojas rojas me quitan el sentido; las verdes, no sé no sé, será por ese respeto -a veces temor- que sentimos los engastadores ante las esmeraldas.

Foto: Wimon Manorotkul.

La piedra del centro es de un verde verde. La de la izquierda parece que tiene un toque de amarillo. En cambio, vemos que la de la derecha tira claramente hacia un verde azulado. Esto es lo que llamamos variaciones en la tonalidad.

Saturacion. Nos referimos a la intensidad del color de una piedra, al grado que su color se aleja o se acerca del blanco o negro total (acromaticidad).

Ilustración: R.W. Huges.

En la figura superior vemos que hay colores cuya saturacion máxima es más clara (tiene más blanco: absorbe menos luz) que la de otros colores, como el amarillo respecto al violeta. En cambio, verdes y rojos en su máximo grado de saturación tienen una luminosidad o Valor muy similares (más o menos absorben la misma cantidad de luz). También se suele decir que cuanto más puro sea un color, y menos el resultado de una mezcla de varios colores, más intenso nos va a resultar.

Valor. Hablando de la Saturacion casi hemos explicado en qué consiste esto del Valor: la cantidad de luz absorbida por una gema, si es más clara o más oscura.

Una gema oscura necesitará más luz que una clara para lucir bonita. Este detalle es importante a la hora de comprar. Por ejemplo, una sortija con un zafiro algo oscuro puede lucir llena de vida bajo los focos en el escaparate o sobre el mostrador de una joyería; pero, una vez comprada, cenando en un restaurante donde haya una luz más bien tenue, ese mismo zafiro podría verse oscuro y sin mucha vida.

Foto: Wimon Monorotkul.

Arriba vemos cuatro zafiros con marcadas diferencias en Saturacion y Valor. 1: saturacion y valor bajos, o sea, una piedra más bien clarita. 2: una saturacion y un valor que dan un color casi ideal, el que un espera en un zafiro azul. 3: tiene mayor saturacion que la piedra 2, tiene buen color, pero ya empieza a verse algo oscura (podría ser la piedra del ejemplo del restaurante). 4: tiene un valor tan alto (oscura) que la saturacion se ve bastante reducida, apenas se ve el color azul, casi todo es negro.

En la próxima entrada hablaremos de algún aspecto más del color, y sobre la claridad en las gemas, su pureza o limpieza interior. Y de cómo, contrariamente a lo que se podría esperar, a veces es mejor que determinadas gemas contengan en su interior determinado tipo de inclusiones o impurezas.